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Bagdad

Nuestra Historia

Juani de Lucía

En 1972 Juani de Lucía estaba estudiando peritaje mercantil en Barcelona cuando conoció a Rafael Lucía. En ese momento él tenía varias salas de fiestas en Canarias, además del "1001 Noches" en Barcelona y Juani empezó ayudándole en la oficina, llevando las cuentas. Nunca había tratado con artistas ni conocía el mundo de la noche ni del espectáculo. Pero aprendió...

Cuando Rafael Lucía fundó Bagdad, en 1975, en un local que era de "La Bella Dorita", ubicado en el corazón histórico de Barcelona, la pareja viajó a ciudades como Hamburgo y Ámsterdam, viendo espectáculos de sexo explícito en vivo.

El show de Bagdad empezó con un show de variedades cuyos artistas se quitaban la ropa. Llegó el striptease integral. Y llegaron artistas de Alemania que hacían el amor en directo... Pero también llegaron la policía y los problemas, aunque nunca se llegó a cerrar el local en una época en la que mucha gente viajaba hasta Perpiñán para ver películas un poco sensuales.

Las colas para entrar en Bagdad daban en aquel entonces la vuelta a la manzana… Era el único sitio donde se podía ver porno en España, pero hoy por hoy el espectáculo sigue siendo un referente, único en Europa, por su variedad y por el carácter participativo que hace que ningún pase del show sea igual a otro.

Un factor innegable que contribuye al éxito de Bagdad ha sido la constancia de Juani, su dedicación, el trato muy directo tanto con la prensa como todo su equipo. Juani de Lucía dirige los espectáculos, realiza los castings y vestuarios, aconseja, busca soluciones y comparte alegrías y problemas con todos sus artistas. Juani ejerce un poco como la madre de todas las personas que forman su equipo. "La familia Bagdad" es más que una mera expresión.

No menos importante es y han sido la aportación de Juani como directora artística y su innegable talento para descubrir nuevos artistas y hacer que luzcan en coreografías hechas a medida para cada uno. Y tanto han lucido algunos que hoy son artistas reconocidos mucho más allá del escenario de Bagdad y de las fronteras de España.


¿Cómo era tu vida antes de dirigir la sala Bagdad?

Antes de empezar en el Bagdad estaba estudiando peritaje mercantil en Barcelona. Conocí a mi marido en una discoteca. Él es mayor que yo y en ese momento tenía varias salas de fiesta en Canarias, además de las 1001 Noches en Barcelona. Me enamoré perdidamente y al principio intenté acoplarme con él en la oficina, llevando las cuentas. Nunca había tratado con artistas ni conocía el mundo de espectáculo.


Siempre tienes muy claro lo que quieres que hagan tus artistas en los shows. ¿Nunca pensaste en dedicarte al mundo del espectáculo?

Vivo el espectáculo intensamente y dirijo las coreografías de los shows del Bagdad, pero nunca me he planteado actuar. Nunca he tenido ganas de subir al escenario, siempre he estado al otro lado. Hago topless en la playa, pero cuando voy al agua me pongo el sujetador. Vivo entre Salou y Barcelona, vengo a Barcelona a trabajar, aunque no todos los días. Para mí venir a trabajar no es un sacrificio porque me gusta mucho.


¿Cómo era el Bagdad en sus inicios?

Al principio no fue fácil. El local era de "La Bella Dorita" cuando mi marido lo compró en 1975. Viajamos a Hamburgo y vimos clubs donde hacían espectáculos de sexo explícito en pista. Entonces pensamos que España también debía tener una sala para ofrecer ese tipo de espectáculos. Empezamos con un show de variedades con cantantes, magos, etc. en el que se quitaban la ropa. Sin embargo, en vez de enseñar sólo los pechos, hacían un striptease integral. Fuimos un poco transgresores. Después trajimos a gente de Alemania que hacía porno. En aquel momento teníamos muchísimos problemas con la policía, aunque no llegaron a cerrarnos el local. Estaba totalmente prohibido, fue un escándalo que una pareja practicara sexo en directo. Era increíble. En esa época la gente viajaba kilómetros hasta Perpiñán para ver una película un poco sensual. Así que al principio la gente venía y hacía colas que llegaban a dar la vuelta a la manzana para poder entrar. Esto era como una luz al final del túnel. Llegaba la apertura, el final del franquismo, un cambio político.


¿Cuál es el truco para mantener una pareja como la tuya?

El truco es amor, respeto mutuo, complicidad, comunicación y, por supuesto, sinceridad.


¿Cómo se hace un casting y se prepara a las artistas nuevas para salir a la pista?

La gente puede mandar un e-mail con fotos a Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla. , con su currículum y el teléfono. Hacer los castings es bastante divertido, y cada día hay más gente que quiere ser Nacho Vidal o Sophie Evans. Evidentemente, es mejor que vengan con una chica, si no el casting lo hará una chica de aquí. Pero hay que tener en cuenta que es muy difícil. La gente piensa que es fácil, pero cuando llega la hora de la verdad es justo lo contrario. Las chicas, por el físico y la forma de moverse, ya veo si podrán trabajar o no. Respecto a los chicos, han venido algunos guapísimos, con buena planta y decididos, y muchas veces no valen. Es difícil ser un actor porno.


Has aparecido en varios programas de televisión, y hacías una sección muy divertida en un programa de Jordi González en Catalunya, 'Vitamina N'. ¿Te tienta la tele?

Me lo pasé muy bien en el programa de Jordi González. Todo el equipo era encantador, empezando por Jordi, al que quiero y admiro muchísimo, tanto como persona como profesional. Para mí, ir al programa era ir a divertirme, me lo pasaba muy bien. Luego Jordi me ofreció ir a Madrid, pero eso requería estar dos días a la semana allí y decidí que no, porque valoro mucho la calidad de vida. Preferí tener más tiempo para estar en mi casa de Salou con mi marido. Sin embargo, no descarto aparecer de nuevo en televisión. Actualmente, el Bagdad sigue colaborando con muchos programas, pero sin mi presencia. Por ejemplo, con Canal Català, Tele 5, City TV y Cuatro. No descarto colaborar en algún nuevo programa, con mi presencia incluida.


Siempre estáis siguiendo las nuevas tecnologías. ¿Qué proyectos tenéis en este sentido?

Lógicamente, estamos muy integrados en las nuevas tecnologías. Estamos con Vodafone, Orange y tenemos un Portal 3G donde la gente se puede conectar a través de videollamadas. Ahora estamos haciendo un programa con formato televisivo, desde el Bagdad, que se emite simultáneamente por el portal 3G y por Internet (www.bagdad.com). Es interactivo y presentado por una presentadora guapísima, supersexy, Sophie Evans. Es un programa muy divertido. Podemos hablar de sexo, sin censura, con entrevistas a las artistas del Bagdad y a las mejores actrices porno. La gente puede preguntar lo que quiera saber de estas estrellas, curiosidades, presentamos juguetes eróticos, hacemos videocastings... Tiene mucha frescura y, aunque es totalmente amateur, es buenísimo.


¿Cómo ves la actitud de la gente en los últimos años respecto al Bagdad y, en general, los espectáculos porno? ¿Las cosas han cambiado o siguen igual?

Antes la gente venía al Bagdad porque era el único sitio donde se podía ver porno, y ahora nos visitan porque nuestro espectáculo es diferente, único en Europa. No hay un local como este. Nuestro espectáculo es exclusivo, muy participativo. No lo encuentras en ningún otro sitio.


¿Cuál ha sido el número más revolucionario?

El que más impacto causó fue en los inicios del Bagdad. Antes de Holly One, en 1978, teníamos a un enanito que trabajaba con una chica muy guapa, muy espectacular y exuberante. Era el show que más repercusión mediática ha tenido, porque nunca se había visto algo parecido. También el de Princess Rolls Royce, una chica negra, americana, guapísima, que se paseaba con su padre en un Rolls Royce. Le paseaba por todo Barcelona y luego hacía un show en el que salía al escenario con una copa de champán grandiosa y cogía a un cliente, se metía en la copa con él y lo masturbaba. Luego estaba Lita Lara, una artista de revista, vedette del Molino. Se reconvirtió y vino a trabajar al Bagdad, con todo el glamour del music-hall. Madame Arthur también estuvo trabajando aquí. Eran personajes muy conocidos.


¿Qué artistas desearías que trabajaran en el Bagdad?

La verdad es que me gustaría que viniera Sophie Evans. O Sabrina Sabrok; me gusta mucho por sus pechos.... Pero no tengo problemas para encontrar artistas. Les gusta trabajar en el Bagdad porque así les llegan muchas oportunidades de trabajar en otras cosas.


También te involucras mucho en la vida personal de tus artistas, lo cual hace que te tengan mucho cariño.

Sí, tenemos un trato muy directo con las artistas. Soy un un poco la madre de todas. Bagdad forma parte de mi vida, y me gusta hablar con toda la gente de mi equipo. Lógicamente, mi móvil siempre está abierto para estar en contacto, por si hay algún problema y les puedo ayudar a solucionarlo. Tenemos muchas chicas nacidas fuera de España y, lógicamente, cuando llegan necesitan consejos y ayuda en su vida cotidiana; por ejemplo, dónde hay un gimnasio o un hospital. Por eso se crea un vínculo bastante fuerte con ellas. Cuando la gente trabaja aquí durante mucho tiempo es como si perteneciera a una gran familia. Nos vemos día a día y es algo especial, no como el resto de las empresas, donde el trato suele ser más frío. Aquí la convivencia nos acerca mucho. Y claro que hay roces, pero también mucho cariño. En el festival de cine erótico, por ejemplo, me encuentro con chicas que han trabajado aquí y realmente ves que se ponen contentas. Nos visitan a menudo y siempre seguimos en contacto. Hay chicas que ya no viven aquí, pero vienen de vez en cuando cuatro o cinco días a Barcelona y siempre salimos a cenar para hablar y recordar.